Si la relación de la que nos hablas es una relación de hace tiempo y en la que lo importante es vuestra amistad, tienes que hablar con esta persona y preguntar qué sucede para que llegué a una situación de consumo de droga. Si en cambio es una relación reciente, tendrás que ser consciente de cuales son tus intereses personales y saber si te conviene esa persona. Hemos recibido varias preguntas de gente joven que tienen mucho que ver con el tema de cómo relacionarse con amigos que consumen drogas o alcohol en exceso. Sobre cómo tratar con iguales cuando uno mismo lleva una vida libre de drogas. Muchos jóvenes que abusan del alcohol creen que ellos nunca llegarán a crearse un problema serio de alcoholismo porque en primer lugar no se identifican con los que ven “tirados” en la calle. Y pasa igual con quienes consumen drogas como la cocaína o el cannabis. Hay una creencia generalizada del problema como algo que “se controla”, algo que se convierte en un riesgo adicional. No todo el que consume drogas llega a ser drogadicto, sin embargo estos últimos empezaron primero probando también para saber cómo se sentían y ver que pasaba; luego vino el consumo ocasional y más tarde llegó el hábito. Pero es importante resaltar que, la droga puede alterar nuestra vida diaria; las cosas que nos importan pierden interés para uno mismo y empiezan a parecer aburridas, complicadas y ajenas. También la vida laboral y familiar tienden a complicarse.


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En primer lugar tendrías que preguntar a tu amigo que clase de pastillas consume y volver a escribirnos: si son anfetaminas, alucinógenos, éxtasis, drogas de síntesis, etc. Este tipo de drogas pueden producir muchos efectos en el organismo, pero todo depende del tipo de pastilla. Por poner un ejemplo, las drogas de síntesis producen cambios en el estado de ánimo de la persona, depresión, ansiedad o alucinaciones. Y desde el punto de vista físico, producen taquicardias y daños cerebrales. Nuestro cuerpo elimina muy lentamente estas sustancias -que normalmente se consumen en pubs o discotecas-, y se acumulan tanto en el hígado como en otros tejidos hasta que desaparecen a lo largo de varios días cuando ya han producido el daño.


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Depende del consumo. Hay personas que abusan del alcohol en la adolescencia y otras que lo consumen de forma esporádica. Los adolescentes que abusan del alcohol padecen con el tiempo, en general, enfermedades derivadas de afecciones en el hígado. El consumo prolongado o progresivo de alcohol produce cirrosis y daños hepáticos, desnutrición -puesto que el organismo no asimila las proteínas y vitaminas necesarias-, problemas en el sistema digestivo, en el sistema nervioso y el cerebro, y también en el sistema respiratorio (susceptibilidad de padecer neumonía y tuberculosis). No todos los adolescentes consumen alcohol en la adolescencia, muchos viven una vida alejada no sólo del alcohol, sino de toda clase de sustancias adictivas.


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El bajo rendimiento en el horario de trabajo es una de las consecuencias más directas que trae una ludopatía. Que una persona tenga una adicción patológica al juego trae una cierta desorganización en su rutina cotidiana, y un ausentismo laboral que acaba por perjudicar sus tareas al no poder cumplir con sus obligaciones de manera óptima.


Hemos de recordar que nuestro teléfono para las personas que necesiten acudir a nuestro programa terapéutico 'Azahar' de ludopatías: si vives en León, llama al 987 87 64 06 y si vives en Ponferrada, llama al 987 45 51 20.


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Campañas contra la Droga

Puedes ver aquí la nueva campaña de la FAD contra la droga. Se llama ‘Bad Night’ y es un spot para televisión e internet dirigido por el cineasta español Álex de la Iglesia, especializado en el género de terror. El vídeo, de medio minuto, va dirigido a un target de entre 15 y 24 años, y pretende explicar cómo los expectativas placenteras de las drogas pueden frustrarse y convertirse en lo contrario, a través de los códigos cinematográficos del cine de terror "a los que el público juvenil está acostumbrado", según relató el cineasta, quien añadió que "la atmósfera recreada propia de un bar nocturno, contribuye a esta identificación".





Y aquí esta el spot promovido por el Ministerio de Sanidad y Política Social en su campaña para la ‘Prevención del consumo y adicción a cannabis y cocaína’.





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Porque quizá su consumo este ligado en su totalidad a la cultura española, en un país donde, por ejemplificar el asunto, se hacen concursos de catas de vino conocidos internacionalmente; donde el consumo de bebidas alcohólicas tiene una gran connotación social; y donde muchos médicos afirman abiertamente que beber un vasito de vino en las comidas no sólo no es perjudicial, sino incluso beneficioso para el riego sanguíneo. Estos aspectos hacen que su consumo esté tan arraigado en España. Sin embargo, la realidad está en que consumir alcohol depende de factores más racionales: la clave está en el uso y el abuso.


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Porque es una cuestión más de formación y de educación en la persona, que de información. Hay que entender que el consumo de drogas está asociado con la cultura actual del consumismo y con el descontrol de los impulsos en el individuo. Por poner un breve ejemplo, en las campañas actuales se habla mucho de prevención en términos positivos, algo que resulta muy eficaz y comprensible para el receptor al que llegan esos mensajes; porque se trata de concienciar a este receptor mediante un discurso claro, objetivo y del que se extraigan valores -positivos y no negativos- que promuevan el esfuerzo y autoestima personal o el concepto que se tiene de uno mismo. Hay que distinguir entre factores de riesgo (situaciones negativas que precipitan a que una persona consuma drogas), y factores de protección (el entorno en el que se desenvuelve el individuo o el apoyo cultural social y educativo que puede tener de su familia). La información se vierte cada día desde los medios de comunicación, pero el individuo puede optar y elegir de manera consciente o no, ya que siempre estará condicionado por el grupo social al que pertenezca y su entorno inmediato.


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El deterioro físico de la heroína deviene de manera muy rápida. Existen muchas consecuencias físicas en la persona; en algunos casos influye, por supuesto, el comportamiento del individuo y la manera de consumir la sustancia. Algunos de los efectos del consumo pueden ir desde la transmisión de infecciones bacterianas de los vasos sanguíneos, infecciones en tejidos blandos o venas obstruidas, hasta infecciones de válvulas cardiacas, problemas vasculares o articulares y daños pulmonares que pueden causar neumonía o tuberculosis.

Al hablar de las consecuencias que puede tener una droga como la heroína en el organismo, hay que insistir en que esta droga puede contener aditivos que no se disuelven al completo y que pueden obstruir los vasos sanguíneos que conducen a los pulmones, hígado, riñones o cerebro. Esto puede causar infección o muerte de pequeñas áreas de células en órganos vitales. Las reacciones inmunes a estos aditivos pueden causar también artritis u otros problemas reumáticos. También cuando una persona comparte jeringuillas durante el consumo de esta sustancia, puede conducir a la infección de hepatitis B, C o el VIH. Estos a su vez pueden ser transmitidos a la pareja del consumidor y a los hijos.




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F.A.Q. Preguntas Frecuentes

¿Todas las sustancias afectan por igual a nuestro sistema nervioso?

Las drogas afectan de forma diferente al Sistema Nervioso Central, ya que hay drogas que estimulan la actividad de este sistema y otras, sin embargo, lo deprimen o entorpecen su funcionamiento habitual provocando alteraciones en la percepción de la realidad. Algunas sustancias comparten las propiedades de estimulación/perturbación, como el éxtasis o depresión/perturbación como el cannabis.

¿Cómo me influye una droga psicológicamente?

Las drogas pueden causar cambios en el estado de ánimo, entorpecimiento de las funciones relacionadas con el aprendizaje, la memoria, la concentración, aparición de ideas paranoides, alucinaciones, delirios, crisis de ansiedad, estados de ánimo cambiantes, reacciones de pánico, agresividad o trastornos psicóticos. Depende de la sustancia consumida y el uso que se realice de ellas y las características de cada persona que consume, incluyendo por supuesto su predisposición biológica. La droga tiene la particularidad de producir efectos placenteros muy variables, lo cual puede llevar a repetir los consumos en busca de las mismas sensaciones; euforia, reducción de la fatiga, lucidez mental; o por el contrario: relajación, disminución del dolor, sensación de bienestar; o bien: alteraciones en la percepción de la realidad, sensación de mayor agudeza sensorial, etc.

Un individuo que consume droga, ¿es considerado un drogodependiente?

El hecho de tener un contacto con las drogas no significa que se sea drogodependiente, ni que necesariamente se vaya a serlo. Desde los primeros contactos, hasta que la dependencia queda instaurada, se pasa por un proceso que se prolongará en el tiempo de forma variable y que supondrá ir dando una serie de pasos hasta que se llegue a la adicción. Según los resultados que el individuo vaya obteniendo irá dando los pasos siguientes hacia consumos cada vez más problemáticos. Uno de los mayores riesgos de este proceso, que siempre es reversible, es la idea subjetiva de control. La dependencia es uno de los riesgos más que conlleva el consumo, pero no el único. Hay sustancias y situaciones que son muy peligrosas incluso aunque su consumo no haya generado una adicción todavía o no lo haga nunca: consumo de sustancias adulteradas o muy puras, personas con susceptibilidad a desencadenar problemas psicológicos, embarazadas, consumos en grandes dosis, mezcla de sustancias, conducir bajo los efectos de las drogas…

¿Qué factores hacen peligrosa a una sustancia?

Existen los consumos experimentales de una o varias sustancias (suelen corresponder a situaciones de consumo inicial); consumos ocasionales donde se realiza un uso intermitente de la droga, conociendo sus efectos, aunque sin depender aún; consumos habituales donde se utiliza la droga frecuentemente, pudiendo implicar riesgos para la salud; y consumos compulsivos donde el sujeto necesita la sustancia y toda su vida gira en torno a ella a pesar de haber experimentado ya consecuencias negativas. La adicción es un proceso complejo y variable que depende de muchos factores por lo que no existe un tiempo concreto a partir del cual una persona pueda considerarse adicta. Sin embargo, suele ser frecuente que, a mayor cantidad de consumo, mayor frecuencia, menor edad en el afectado, menor distanciamiento entre dosis, consumos prolongados y dependiendo de la vulnerabilidad del individuo, el tiempo se vaya reduciendo.

¿Cuales son las diferentes formas de consumo?

Las principales vías de administración son: Oral (se ingiere y pasa al sistema digestivo desde donde pasa a la sangre y de ahí al cerebro); Fumada/inhalada (se inhala el humo o los vapores después de ser quemada o calentada); Esnifada en polvo (la droga se introduce por las fosas nasales, se absorbe por las membranas mucosas y llega al torrente sanguíneo); Inyectada (la droga llega directamente al cerebro a través de la corriente sanguínea. Los efectos son inmediatos).

¿Qué puntos de unión existen entre el consumo de drogas y el VIH/SIDA?

En relación con el consumo de drogas, el VIH/SIDA puede transmitirse al compartir los materiales utilizados para el consumo, tales como, jeringuillas, filtros, cilindros para el consumo por vía intranasal y cualquier otro material que ponga en contacto el virus con el torrente sanguíneo de la persona sana. Otro factor de riesgo es mantener relaciones sexuales bajo los efectos de una droga. Este hecho puede favorecer prácticas de riesgo y aumentar la probabilidad de adquisición del virus.

¿Qué tipo de droga es la que más se consume en España?

La droga más consumida por los españoles es el alcohol. En 1999 el colectivo que con mayor frecuencia se embriagaba eran los jóvenes entre 20 y 24 años y alrededor de un millón de españoles bebía en exceso los días laborables. Entre los escolares se encuentra generalizado el consumo de alcohol, especialmente los fines de semana, destacando así mismo, el aumento entre 1995 a 1999 del uso de alcohol entre el colectivo de las mujeres más jóvenes (de 15 a 19 años). Por otra parte, las sustancias más consumidas por los menores son las drogas legales: alcohol y tabaco, junto con el cannabis. A medida que avanzamos en edad y poder adquisitivo el consumo de drogas ilegales como el éxtasis o la cocaína aumenta entre los jóvenes.

¿A qué edad una persona puede tener más contacto con las drogas?

El intervalo de edad donde mayor consumo de sustancias se produce es el de 20-24 años. En estas edades se realiza un consumo frecuente y abundante de drogas legales e ilegales . En edades anteriores comienzan a iniciarse los consumos y en edades posteriores tienden a reducirse significativamente los mismos, quedando un porcentaje residual de consumidores y/o drogodependientes. El consumo de drogas se encuentra extendido a todos los intervalos de edad. La edad es uno de los posibles factores de riesgo en relación con el consumo de drogas, pero no es el único ni el más importante. Es preciso tener presente, sin embargo, que la mayoría de los drogodependientes comenzaron a consumir a edades tempranas, mantenido sus consumos hasta desencadenar una adicción.

¿Cuáles son los programas terapéuticos en cuanto a drogas de Proyecto Hombre León?

Según los objetivos marcados por los programas, existen: Programas Libres de Drogas: Su objetivo es la abstinencia y el cambio en el estilo de vida del drogodependiente. Tienen tres fases; desintoxicación (se trata la dependencia física), rehabilitación (se reestructura la vida del individuo recuperando las relaciones familiares, sociales...) y la reinserción (se facilita su adaptación al medio social). Programas de Reducción de Daños: su objetivo es la mejora de la calidad de vida del consumidor sin pretender su abstinencia (programas de metadona, centros de emergencia social, dispositivos móviles...). Visita www.proyectohombreleon.org para informarte de cada uno de ellos o llama al 987 45 51 20.

¿Cómo puedo saber si necesito un tratamiento?

Un tratamiento de drogodependencias es un proceso que persigue la mejora de las condiciones en la situación del consumidor y un cambio en su estilo de vida. Este proceso, de duración variable, comienza por el paso previo e indispensable del reconocimiento del problema, del convencimiento de la necesidad de realizar un cambio en el estilo de vida y la aceptación de ayuda externa para mejorar su situación. Una vez iniciado el tratamiento existen diferentes metodologías, modalidades asistenciales, objetivos... todos ellos desarrollados a través de estrategias terapéuticas (psicológicas y sanitarias) educativas y sociales. Un objetivo deseable y que se consigue a través de la intervención asistencial, es que la persona permanezca en la abstinencia a las drogas, es decir, que no necesite consumir, abordando su dependencia tanto a nivel físico como psicológico. También existen tratamientos en los que no se plantean estas metas, sino que se persigue una mejora en la calidad de vida, o lo que es lo mismo, una reducción del daño producido por los consumos, sin pretender la abstinencia a la sustancia consumida. Cuando el afectado no muestra ningún interés en hacer un tratamiento, ni cambiar su situación de consumo, la actuación de la familia es determinante. Es necesario que la familia marque unas pautas de respuesta claras ante este problema, ya que de ello dependerá, en muchas ocasiones, la toma de decisión final del afectado. Para ello, es de gran ayuda acudir a un Centro de Orientación Familiar, en el que los profesionales ayuden al establecimiento de dichas pautas, con el fin de lograr esa motivación para el tratamiento.

¿Qué es la metadona?

La metadona es un opiáceo sintético, con efectos similares a los de la morfina y la heroína. Se administra a los adictos a los opiáceos (heroína) como substitutivo. Es una sustancia sanitariamente controlada y su uso está regulado por ley. Las ventajas de la metadona frente a la heroína son: gran control sanitario, se puede administrar oralmente, sus efectos duran 24 horas (frente a las 4 horas de vida media activa de la heroína). Actualmente se emplea en los programas de desintoxicación y mantenimiento de los farmacodependientes de opiáceos, tales como la heroína. Para el tratamiento de desintoxicación de farmacodependientes a la heroína, se suministra normalmente metadona líquida.

¿Es necesaria una labor preventiva en colegios y centros educativos?

Las actuaciones preventivas se desarrollan principalmente en cuatro ámbitos: familiar, escolar, laboral y comunitario. En todos ellos se pueden transmitir valores y actitudes adecuados para fomentar la prevención de drogodependencias. Actualmente, existen programas específicos para cada uno de los ámbitos (cursos de formación para padres, mediadores sociales, programas de prevención en empresas, para escolares...) impartidos por profesionales de distintas especialidades. Educar a los individuos para que mantengan relaciones responsables con las drogas, para que aprendan a enfrentarse a la vida y sus diferentes situaciones sin necesidad de recurrir a ellas, es uno de los principales objetivos de la prevención. Para ello la formación en valores, hábitos, actitudes y habilidades personales y sociales es de vital importancia y la educación es el medio idóneo para ello. Estamos hablando, en definitiva, de la Educación para la Salud.

¿Quién tiene más probabilidades de ser drogodependiente?

No podríamos decir que exista una determinada personalidad drogodependiente, aunque sí es cierto que algunas características individuales pueden hacer más probable el inicio de un consumo cuando este interactúa con factores de tipo social y con los propios de las sustancias. La baja autoestima, la dificultad para tomar decisiones, la incapacidad para resolver problemas sin ayuda externa o la intolerancia a la frustración pueden ser algunos de los factores que inclinen al individuo hacia un consumo irresponsable. Los factores de riesgo se clasifican en tres grandes grupos: factores de riesgo vinculados a la sustancia, al propio individuo o al ambiente/contexto social. Conviene señalar que no existe una causalidad directa entre los factores de riesgo y el consumo de drogas, se trata de una cuestión de probabilidad, resultante de la combinación y la interacción entre ellos. El conocimiento de estos factores nos ofrece la posibilidad de intervenir con más éxito en las áreas expuestas.


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Para poder garantizar que tus problemas van a encontrar una solución terapéutica y real, tenemos que jugar con el tiempo. El tiempo es un factor muy importante dentro de un proceso de rehabilitación, y por eso depende del compromiso que tengas si te animas a realizar uno de nuestro programas terapéuticos. En estos procesos de rehabilitación importa mucho la voluntad para que tu mismo, con ayuda de nuestro equipo de profesionales, encuentres una solución final a tus adicciones. Lo que es importante y positivo en tu caso particular es que verbalizas el problema por el que estás pasando, al igual que debes entender de qué manera repercuten estas adicciones en tu vida cotidiana y en la gente que te rodea. Desde Proyecto Hombre te recomendamos que llames al teléfono 987 45 51 20 y preguntes por el programa ‘Azahar’ de ludopatías, el cual se imparte tanto en nuestro centro de León como en Ponferrada.


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No se trata de número ni de la sustancia. Se trata de la actitud con la que la persona se acerca a esa sustancia y también de porqué lo haces. A pesar que la Organización Mundial de la Salud (OMS), llegó a la conclusión que el uso de cannabis era peligroso ya sea física, mental y socialmente, hoy nos encontramos ante un fenómeno de tolerancia social en el que, el consumo de cannabis se ha desdramatizado y desmitificado. El cannabis es considerado por la OMS como una droga más, la cual produce una tolerancia -cada vez hay que consumir más cantidad para conseguir el mismo efecto que en un primer momento- y dependencia en la persona que la consume. Nos encontramos ante una sustancia que afecta gravemente la salud mental, sobre todo la de los adolescentes, con consecuencias graves para el desarrollo psíquico, y con consecuencias importantes, como el abandono escolar, laboral, disfuncionalidad familiar y falta total de perspectivas. La adicción depende de muchos factores como pueden ser la edad, el estado físico del individuo o la edad de inicio en dicho consumo. Hay que tener en cuenta que el consumo habitual del cannabis produce también un sentimiento de insatisfacción con el paso del tiempo; se convierte en un problema que interfiere en la vida cotidiana. Si un consumidor de cannabis formula una pregunta como esta, puede que empiece a tener un cierto problema con este tipo de sustancia. Si es así desde la Fundación te recomendamos que, sin ningún tipo de compromiso, te acerques a mantener una breve entrevista con uno de nuestros profesionales y les consultes este o cualquier otro problema que creas que puedas tener referente al tema.

http://www.msc.es/campannas/campanas06/drogas2.htm


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AQUÍ PUEDES ENCONTRARNOS...

Centro de León:
C/ El Torrejón, 4. Bajo -24007-
Telf. 987 87 64 06 - Fax 987 23 22 29


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Telf. 987 45 51 20 - Fax 987 45 51 55


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