Está claro que causas como tales hay muchas -y sobre todo atendiendo a cada caso en particular-, pero la mayoría se engloban en otras que se mencionan con regularidad entre los profesionales de este terreno.
Una de ellas es, que las drogas constituyen un método de relación social con los demás; quizá en determinados círculos también se consumen para no ser considerado diferente y porque “lo hace el otro”. Para ejemplificar esta teoría habría que señalar el tema del alcohol, cuyo consumo está considerado en España como una tradición en ciertas fechas del año y en celebraciones sociales.
La educación es otra teoría, puesto que sin duda influye en el hábito y la idea que se forma en el pensamiento u opinión de la persona sobre las drogas. En este punto el entorno familiar adquiere una importancia capital porque es el que establece en el individuo los patrones de afición o no a la droga o a la bebida.
La herencia también parece ser un factor en la búsqueda de una respuesta a esta pregunta, puesto que son muchos los especialistas médicos y terapeutas que opinan que existe una predisposición genética a caer en la bebida, aunque no es una justificación para todos los casos.


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