Es conocido por los especialistas en drogodependencias que el abuso de ciertas drogas puede provocar una falta de apetito en las personas que las consumen. Algunas drogas llevan a serios trastornos en la alimentación, y se considera a estas en ocasiones como un factor para la aparición de la anorexia nerviosa. Aunque esto no quiere decir que las drogas sean el factor principal de la aparición de esta enfermedad.
Existen varias sustancias que se han descrito como provocadoras de efectos secundarios entre los cuales se encuentra la falta de apetito que puede conducir a la pérdida de peso, la desnutrición o a la anorexia, como por ejemplo la cocaína, el cannabis o las anfetaminas; también puede aparecer la falta de apetito con el abuso de medicamentos como en el caso de los antidepresivos.


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El crack es un derivado de la cocaína que se fuma en pipa. Puesto que se trata de una droga fumada, sus efectos son inmediatos (euforia, pánico e insomnio por lo general) y se produce una necesidad inmediata de repetir el consumo en breve tiempo. Este derivado de la cocaína es altamente adictivo desde el punto de vista psicológico, y sus efectos suelen ser más intensos que los de la cocaína misma; aunque estos efectos sean de menor duración, por lo que su dosis suele ser por este motivo más continuada. El tratamiento dentro de un programa de rehabilitación por el consumo de esta sustancia puede realizarse de diferentes maneras y atendiendo a variables dependiendo del proceso y del centro donde se realice.
Su tratamiento dependerá en el tiempo de cada usuario y deberá siempre comenzar con un diagnóstico del usuario, recogiendo información sobre su estado de salud, para de esta forma pasar a estudiar y elaborar sus factores biológicos, psicológicos o sociales del individuo. Esto implica continuos exámenes médicos y psicológicos. Para limpiar el organismo de esta droga es importante controlar desde un primer momento sus síntomas más frecuentes (control del síndrome de abstinencia). Existen tratamientos avanzados para rehabilitar a una persona del consumo del crack que van más allá; consisten en la recuperación de los daños cerebrales causados por el consumo de la droga. No sólo se "limpia" el organismo de la sustancia, sino que se intentan reparar los daños cerebrales que la adicción ha causado en el tejido cerebral del usuario.


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Las setas alucinógenas -comercializadas también con el nombre de "smell-bag" y pertenecientes a la familia de los hongos-, tienen en la mayoría de su tipología una composición tóxica muy perjudicial en el organismo que afecta, por lo general, a nuestros sentidos de la percepción (vista, oído, gusto, olfato y tacto). Uno de los típicos riesgos de la persona que entra en contacto con este tipo de droga es su desconocimiento, ya que no es la primera vez que se han confundido con setas venenosas, cuyo efecto puede ser mortal. Algunos de sus efectos son: mareos, alucinaciones, vómitos o incluso convulsiones.
El Instituto Nacional de Toxicología siempre ha alertado sobre su consumo, sobre todo en la población joven. Algunos estudios toxicológicos han apuntado a que su consumo no crea adicción física ni estado de dependencia mental, pero -además de los típicos efectos- existe un cierto riesgo de intoxicación aguda si se excede la dosis de 15 gramos.


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Consumo cannabis desde hace siete años, lo utilizo para dormir y me relaja más que ningún otro medicamento porque sufro hipertiroidismo. No suelo beber ni fumar tabaco y hago mucho deporte. He dejado de fumar porros pero en periodos muy cortos -de un mes como mucho-, y los preparo con poca cantidad de la sustancia. ¿Me puedo considerar un adicto?


Existen varios indicios que apuntan a una adicción, sobre todo porque consumes cannabis casi a diario y no puedes dejarlo más de un mes. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el cannabis está considerado como una droga como las demás y su uso es peligroso desde el punto de vista físico, mental y social. Si sufres hipertiroidismo, debes limitarte sólo y exclusivamente a tomar la medicación o seguir el tratamiento que te ha indicado tu médico.
En nuestros centros de Proyecto Hombre León nos ocupamos de las personas consumidoras de cannabis a través de un programa ambulatorio mediante el cual se valora la situación del consumidor de manera confidencial.


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Es frecuente que el tema de la violencia doméstica se encuentre ligado al consumo de drogas, en particular en la figura de la mujer drogodependiente. Esto se produce en todos los estratos sociales, pero la falta de recursos económicos parece ser otra de las causas asociadas a esta problemática. Según un estudio elaborado en 2008, el 40% de las mujeres que se encuentran en tratamientos de desintoxicación se resigna a recibir agresiones por sus parejas, el 34% de ellas ha decidido no abandonar o denunciar a su agresor y el 28% se ha sentido forzada a mantener relaciones sexuales. De esto se saca en conclusión que más de la mitad de las mujeres que acuden a programas de desintoxicación por droga sufren violencia de género. La adicción a drogas, como es el caso del alcohol, hace más dependientes y vulnerables a estas mujeres y las impulsa a entrar en una espiral en la que acaban muchas veces culpabilizándose de la violencia que sufren. En Proyecto Hombre León nos ocupamos de este asunto dentro del programa Comunidad de Mujeres, incorporado dentro de la Comunidad Terapéutica Directa; aquí se realiza un trabajo específico con mujeres donde se persigue promover la autoestima personal que le ayudará a abrir un camino hacia su reinserción socio-laboral y su autonomía personal. Dentro de las comunidades terapéuticas la mujer necesita un apoyo extra dentro de su rehabilitación, no sólo porque su porcentaje suele ser inferior al de los hombres, sino porque casi siempre se incorporan al proceso de desintoxicación cuando ya han sido maltratadas o en otros casos han delinquido.


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Para contestar a esta pregunta, sería interesante enfocarla con el ejemplo del consumo heroína/cocaína. Los hábitos en el consumo de drogas son fruto de las transformaciones experimentadas por la sociedad. Por ejemplo, en la década de los 80 se asociaba la heroína con la población marginal, cuyo consumo creaba una dependencia muy rápida. Sin embargo, el alcohol, la cocaína y el éxtasis tienen un consumo más compulsivo relacionándose con la diversión. Hoy en día, vivimos en una sociedad donde el acceso a estas drogas es igual de fácil que lo era la heroína entonces. Según subrayan muchos especialistas, la cocaína puede ser consumida incluso por jóvenes de clase media, aunque no dispongan de mucho dinero, puesto que no está considerada como una droga cara. Las estadísticas hablan de la cocaína como una droga que se consume, sobre todo, durante los fines de semana y de manera esporádica. Esta no admite a priori una dependencia tal como lo hacía la heroína. Aproximadamente desde el año 1994 se ha visto reducido, de forma considerable, la edad del primer consumo; ha aumentado el consumo tanto de cocaína como de drogas sintéticas y han disminuido el consumo de drogas depresoras como la heroína.


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