El crack es un derivado de la cocaína que se fuma en pipa. Puesto que se trata de una droga fumada, sus efectos son inmediatos (euforia, pánico e insomnio por lo general) y se produce una necesidad inmediata de repetir el consumo en breve tiempo. Este derivado de la cocaína es altamente adictivo desde el punto de vista psicológico, y sus efectos suelen ser más intensos que los de la cocaína misma; aunque estos efectos sean de menor duración, por lo que su dosis suele ser por este motivo más continuada. El tratamiento dentro de un programa de rehabilitación por el consumo de esta sustancia puede realizarse de diferentes maneras y atendiendo a variables dependiendo del proceso y del centro donde se realice.
Su tratamiento dependerá en el tiempo de cada usuario y deberá siempre comenzar con un diagnóstico del usuario, recogiendo información sobre su estado de salud, para de esta forma pasar a estudiar y elaborar sus factores biológicos, psicológicos o sociales del individuo. Esto implica continuos exámenes médicos y psicológicos. Para limpiar el organismo de esta droga es importante controlar desde un primer momento sus síntomas más frecuentes (control del síndrome de abstinencia). Existen tratamientos avanzados para rehabilitar a una persona del consumo del crack que van más allá; consisten en la recuperación de los daños cerebrales causados por el consumo de la droga. No sólo se "limpia" el organismo de la sustancia, sino que se intentan reparar los daños cerebrales que la adicción ha causado en el tejido cerebral del usuario.


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