Es frecuente que el tema de la violencia doméstica se encuentre ligado al consumo de drogas, en particular en la figura de la mujer drogodependiente. Esto se produce en todos los estratos sociales, pero la falta de recursos económicos parece ser otra de las causas asociadas a esta problemática. Según un estudio elaborado en 2008, el 40% de las mujeres que se encuentran en tratamientos de desintoxicación se resigna a recibir agresiones por sus parejas, el 34% de ellas ha decidido no abandonar o denunciar a su agresor y el 28% se ha sentido forzada a mantener relaciones sexuales. De esto se saca en conclusión que más de la mitad de las mujeres que acuden a programas de desintoxicación por droga sufren violencia de género. La adicción a drogas, como es el caso del alcohol, hace más dependientes y vulnerables a estas mujeres y las impulsa a entrar en una espiral en la que acaban muchas veces culpabilizándose de la violencia que sufren. En Proyecto Hombre León nos ocupamos de este asunto dentro del programa Comunidad de Mujeres, incorporado dentro de la Comunidad Terapéutica Directa; aquí se realiza un trabajo específico con mujeres donde se persigue promover la autoestima personal que le ayudará a abrir un camino hacia su reinserción socio-laboral y su autonomía personal. Dentro de las comunidades terapéuticas la mujer necesita un apoyo extra dentro de su rehabilitación, no sólo porque su porcentaje suele ser inferior al de los hombres, sino porque casi siempre se incorporan al proceso de desintoxicación cuando ya han sido maltratadas o en otros casos han delinquido.


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