Pueden producir que, a largo plazo, toda la vida del consumidor se encuentre condicionada por estas sustancias; que en el futuro de ese individuo que las consume con frecuencia, todo -familia, colegio, trabajo, estudios, pareja, amigos, etc.- gire en torno a ese consumo. Por poner un ejemplo, los porros pueden producir el síndrome amotivacional, la disminución de la capacidad creativa e intelectual, problemas de concentración, pérdida de memoria, problemas legales y sociales, síndromes psicóticos llegando a desembocar en trastornos psicóticos, cuadros delirante-alucinatorios o deterioro neurológico entre otras muchas consecuencias.


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