Aquí se tiene que valorar la frecuencia y la cantidad que consume su hijo. No habría que olvidar que cuanto más joven es el adolescente mayor es el riesgo. Atendiendo a las siguientes razones:
1. Habría que tener en cuenta la etapa evolutiva en la que se encuentra. No obstante, en la adolescencia no ha culminado el desarrollo físico por completo, así pues -y como consecuencia-, la presencia de un tóxico en el organismo (en este caso el TMC) con una frecuencia más o menos frecuente interfiere en el desarrollo óptimo del mismo.

2. A nivel psicológico y emocional tampoco existe estabilidad, puesto que se encuentran en un proceso de maduración en casi todas las áreas que conforman la persona (social, familiar, personal, afectiva, etc.), lo que va a condicionar las decisiones que el adolescente tenga que ir tomando; del mismo modo, los conflictos que tenga que ir afrontando, pues va a estar influenciado por el consumo (frecuencia, cantidad, etc.); y por el estilo de vida que conlleva el consumo (amigos, consumidores, rituales de consumo, aislamiento, etc.).


Share/Bookmark

0 Comments:

Post a Comment



Entrada más reciente Entrada antigua Página principal