En principio estaría el hecho de controlar el entorno en donde se encuentran. Es decir, que cuando un adolescente comienza a tener contacto con alguna sustancia es frecuente y probable que se distancie de su grupo de amigos habitual (si estos no consumen) y se aproxime a un grupo en el que sean más permisivos con esas actitudes proconsumo. En principio habría que poner límites desde el entorno familiar; es decir, poner límites (consecuencias a las conductas que consideramos que deben cambiar o mejorar) para que de esta manera poder ser constantes en la aplicación de esas consecuencias.


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